𝗟𝗮 𝗵𝗲𝗿𝗿𝗮𝗺𝗶𝗲𝗻𝘁𝗮 𝗻𝗼 𝘁𝗶𝗲𝗻𝗲 𝗹𝗮 𝗰𝘂𝗹𝗽𝗮: 𝗲𝘀 𝗹𝗮 𝗰𝗼𝗮𝗿𝘁𝗮𝗱𝗮 𝗽𝗲𝗿𝗳𝗲𝗰𝘁𝗮

Robot droide con cabeza redonda y ojos azules, sentado y cubierto de polvo y telarañas en un escritorio de oficina abandonado, junto a una pila de carpetas "Informe de excepciones"; al fondo, una persona con traje se aleja de espaldas por un pasillo.

Automatizas algo un lunes, lo revisas con devoción la primera semana y, meses después, dejas de mirarlo del todo. Cuando algo falla, la frase de rigor es «ha fallado el sistema». Pero el problema casi nunca es la herramienta: es que nadie tenía asignada la responsabilidad de seguir acompañándola.

De los pilotos a la producción: o cómo llevar años corriendo en la misma cinta

Revolution Banking 2026

El martes pasado estuve en el Revolution Banking, en Madrid, en un panel sobre industrialización de la inteligencia artificial en banca. Tres ponentes, treinta minutos, Estadio Metropolitano de fondo y una pregunta que lleva años flotando en el ambiente sin que nadie le ponga nombre: ¿por qué muchos de los pilotos de IA nunca llegan … Leer más

El ejemplo arrastra, el discurso cansa. Entre la coherencia y el cinismo

La incoherencia mata la credibilidad. En muchas organizaciones, aún sobrevive la cultura del “haz lo que digo, no lo que hago”. Responsables que predican valores que no aplican, líderes que exigen sin dar ejemplo. Este artículo reflexiona sobre cómo estas contradicciones erosionan la confianza, desmotivan equipos y debilitan cualquier intento de cambio cultural. Porque en gestión de proyectos, como en la vida, el ejemplo arrastra más que cualquier discurso.