Menú Cerrar

La trampa del «Workslop»: Por qué la IA está engordando el trabajo en lugar de aligerarlo

Los que me conocéis, o me habéis «sufrido» dando algún curso 🫣, me habréis oido defender que gestionar proyectos es mucho, pero que mucho más que mover cajitas en el ultimo software de moda de gestión de proyectos (Project, Jira,…). Gestionar proyectos va de gestionar la incertidumbre y, sobre todo, gestionar la energía y el tiempo de las personas. Por eso, me preocupa ver cómo la última gran promesa de la eficiencia —la Inteligencia Artificial Generativa— está sufriendo un fenómeno que, sacándolo de este contexto, parece el nombre de plato combinado de gasolinera: el workslop1.

El término, que ya circula por la Harvard Business Review (os recomiendo el artículo AI-Generated “Workslop” Is Destroying Productivity), define ese contenido generado por IA que tiene una apariencia impecable (gráficos coloridos, informes niquelados, código que parece que funciona), pero que carece de la sustancia mínima para mover la aguja. Es, básicamente, «basura con corbata». O como decimos por aquí: mucho ruido y pocas nueces (pero ruido generado en 4K).

Fuente: Harvard Business Review – AI-Generated “Workslop” Is Destroying Productivity

La realidad siempre tiene diferentes perspectivas en un escenario donde el uso de la IAG ha crecido vertiginosamente: mientras que unos sectores, cada vez más, están sacando partido a las nuevas capacidades que ofrece la IAG, otros (que algunos cifran en el 95% de las empresas) todavía no han visto un duro de retorno de inversión medible. No es objetivo de este artículo en entrar en las causas, porque hay muchas, pero coincidereis conmigo que, en muchas ocasiones, estamos usando la tecnología para trabajar menos, no para trabajar mejor.

Análisis de situación: Lo que brilla y lo que quema

Como responsables de equipos, nos toca mirar esta tendencia con toda la honestidad posible. No todo es culpa de la máquina; a veces el problema es el «maquinista».

Las Fortalezas (Lo que sí rinde)

  • El «chapa y pintura» digital: La IA es una fiera dando formato, resumiendo textos infumables o estructurando ese folio en blanco que tanto asusta. Para un profesional con criterio, es un copiloto de lujo que incrementa la productividad personal.
  • Hacer de todo sin saber de nada: Permite que alguien que no distingue un píxel de un garbanzo pueda generar una imagen o un esquema funcional en segundos. Democratización, le llaman.

Las Debilidades (Donde nos la pegamos)

  • El «Impuesto del Workslop»: Aquí es donde la productividad se va a por tabaco. El que crea el documento ahorra tiempo, sí, pero si no revisa de forma critica lo que se genera, puede estar endosándole el muerto al que lo recibe. Si te envían un informe sin revisar, te pasas dos horas comprobando datos inventados (las famosas «alucinaciones» de la IA) o corrigiendo frases que no dicen nada. Al final, el tiempo no se ahorra, se traslada al de enfrente.
  • La erosión de la confianza: Si me envías un correo redactado por un robot que no se ha molestado ni en poner bien mi nombre, tu credibilidad cae al sótano. Los datos dicen que cuando detectamos workslop, vemos a nuestro colega como alguien menos capaz y, sobre todo, menos de fiar.
  • La ilusión de estar haciendo algo: Las oficinas están llenas de «ruido». Generamos más PDFs que nunca, pero menos valor real. Si el 40% de la gente ya dice que recibe contenido basura (según un estudio de la standford university que tu mismo puedes hacer https://stanforduniversity.qualtrics.com/jfe/form/SV_4Mjwa0jWw2Pu3TE) , tenemos una epidemia de mediocridad.

Guía Anti-Workslop: Tu filtro de calidad antes de pulsar «Enviar»

Para que la IA sea tu aliada y no la que te hunda la reputación con el equipo o tus compañeros, pásale este filtro de 4 puntos antes de dar por bueno cualquier texto:

  1. ¿Aporta valor o solo bulto? Elimina la «paja» corporativa. Si el párrafo no aporta un dato, una decisión o un análisis claro, bórralo. La IA tiende a ser educada pero vacía.
  2. Caza la «Alucinación»: Las IAs se inventan datos con una seguridad pasmosa. Verifica nombres, fechas y cifras. Asegúrate de que las referencias tengan sentido en tu proyecto real, no en un manual genérico de Internet.
  3. El Test de la Empatía: ¿Suena como una persona o como un manual de instrucciones de los años 90? La IA no sabe si tu jefe está de mal humor o si el proyecto va con retraso; ese toque humano (y ese «sentidiño») lo pones tú.
  4. El «Impuesto del Receptor»: Pregunta clave: ¿Le estoy ahorrando tiempo a quien lee esto, o va a tener que trabajar él para entender qué he querido decir?

Recomendaciones para gestionar la IA (y no morir en el intento)

No vamos a prohibir la IA a estas alturas —sería como prohibir la lluvia en Santiago—, pero sí debemos dejar de ser pasajeros y empezar a ser pilotos.

  • Establecer normas de «Calidad Biónica»: Hay que exigir el mismo nivel a un informe hecho por un humano que a uno ayudado por una IA. Si el resultado no sirve para tomar una decisión, da igual que lo hayas hecho en tres segundos: es un fracaso.
  • Menos «IA para todo» y más cabeza: Los líderes deben parar la fiebre de la automatización por la automatización. La IA no sirve para contextos con matices o política de oficina, y no todo es necesario, ni eficiente, resolverlo con IA. Antes de darle al botón, pregúntate: ¿Esto ayuda a mi equipo o les estoy pasando una patata caliente?
  • Transparencia y feedback directo: Si recibes workslop, dilo. No hace falta ser un ogro, pero sí hay que mantener la higiene en el equipo. Casi un tercio de los profesionales prefiere no volver a trabajar con alguien que envía mediocridades generadas por algoritmos.

En definitiva, gestionar proyectos en 2026 no consiste en producir contenido como si nos pagaran por peso, sino en asegurar que lo que sale de nuestras manos tenga valor. El workslop es un atajo que, como casi todos los atajos, nos deja directamente en medio del atasco.

¿Te han intentado colar un informe «robotizado» últimamente? ¿Dónde pones tú la línea roja para que la IA no se convierta en el «cuñado» de tu equipo?

  1. El término fue acuñado explícitamente por investigadores vinculados a BetterUp Labs y el Stanford Social Media Lab en un artículo de Harvard Business Review en otoño de 2025. Es un acrónimo/portmanteau de work (trabajo) + slop (comida/basura para animales, algo descuidado o de baja calidad), que suele traducirse como “basura de trabajo”, “trabajo basura” o “trabajo sin sentido”. ↩︎

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *