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De cocinero a fraile… ¿o a gestor frustrado?

Uno de los errores más frecuentes en el mundo de los proyectos —especialmente en sectores técnicos, pero también en otros ámbitos de gestión— es asumir que quien sabe ejecutar, sabrá gestionar. Pero la realidad es otra: las habilidades que te hacen brillar como técnico no son las mismas que necesitas para liderar personas, tomar decisiones estratégicas o negociar prioridades. Y aquí aparece la famosa frase: «Yo fui cocinero antes que fraile»1. Es decir: “antes de gestionar, estuve en la trinchera”. Una experiencia valiosa, sin duda. Pero como todo en gestión, no basta con haber estado ahí. Hay que saber cuándo aporta valor… y cuándo estorba.

La experiencia previa en la ejecución parece, a priori, una ventaja…hasta que deja de serlo. Está claro: si has pasado por tareas técnicas, entiendes de qué se habla. Conoces los tiempos reales, los puntos de dolor, las soluciones parciales que se pagan caras y los atajos que a veces salvan un sprint. Haber pasado tiempo en la trinchera tiene ventajas evidentes:

  • Empatía técnica real: Puedes entender lo que implica resolver una incidencia crítica o mantener un sistema legado que nadie quiere tocar.
  • Estimaciones con fundamento: Sabes que algo “que parece fácil” puede esconder semanas de trabajo.
  • Credibilidad técnica frente al equipo: No necesitas demostrar constantemente que sabes; ya lo demostraste en su día.
  • Detección de humo: Es más difícil que te vendan una solución “mágica” sin base técnica.

Pero esa experiencia tiene fecha de caducidad si se convierte en la única herramienta para gestionar. Porque gestionar no es hacer más de lo mismo desde un puesto más alto; es hacer cosas distintas.

Pero esa experiencia tiene fecha de caducidad si se convierte en la única herramienta para gestionar. Porque gestionar no es hacer más de lo mismo desde un puesto más alto; es hacer cosas distintas.

Muchos gestores que provienen del terreno técnico —el “cocinero reconvertido en fraile”— suelen caer en una serie de trampas casi de manual y que podríamos titular como «las trampas del cocinero que no suelta la sartén»:

  • Micromanagement: Querer revisar el código, las configuraciones o incluso los comandos que usan los técnicos. Resultado: pérdida de confianza y asfixia operativa.
  • Dificultad para delegar: El clásico “esto lo hago mejor yo” que termina sobrecargando al gestor y desmotivando al equipo.
  • Obsolescencia no asumida: Lo que fue buena práctica hace cinco años puede ser hoy una mala decisión. Y si no escuchas al equipo, te quedarás gestionando con recetas caducadas.
  • “Gestión fantasma”: Si el gestor sigue centrado en lo técnico, ¿quién está atendiendo la estrategia, los plazos, los riesgos y la comunicación con stakeholders?

Realmente gestionar es otro oficio. Gestionar implica habilidades específicas que rara vez se desarrollan en el terreno técnico y, lo que es más preocupante, tampoco se enseñan durante la formación base:

  • Liderazgo
  • Comunicación
  • Priorización
  • Gestión del conflicto
  • Negociación de recursos
  • Facilitación de reuniones
  • Análisis de riesgos
  • Seguimiento de métricas
  • Toma de decisiones con información incompleta
  • Delegar

Gestionar supone asumir un rol distinto, con habilidades distintas y enfocar los mismos problemas desde otra perspectiva.

La experiencia técnica suma, pero no sustituye estas habilidades. Es solo un componente más. El que fue un gran técnico, si quiere ser un buen gestor, debe aceptar que tiene una nueva curva de aprendizaje por delante.

Entonces, ¿cómo puedes usar tu experiencia sin sabotear tu gestión? Si vienes del mundo técnico, puedes usar tu experiencia a favor siempre que entiendas que ahora tu rol ha cambiado. Algunas pautas para no autoboicotearte:

  • 🎯 Cambia el enfoque de “hacer” a “hacer que suceda”. Tu valor no está en lo que ejecutas, sino en lo que habilitas.
  • 🧭 Haz mentoring, no micromanagement. Aporta visión, guía y contexto… no soluciones cerradas ni imposiciones.
  • 👂 Escucha más de lo que hablas. Aunque sepas cómo se hacía, puede que hoy haya otra forma mejor.
  • 📚 Invierte en tus nuevas habilidades. Liderazgo, gestión de personas, comunicación, planificación. Si no te formas en eso, seguirás siendo un técnico con título de gestor.

¿Y si nunca fuiste cocinero? También pasa lo contrario: gestores sin experiencia previa en ejecución. ¿Es eso un problema? Depende de cómo lo gestiones.

No necesitas haber codificado para entender a tu equipo, pero sí necesitas humildad, capacidad de escucha y criterio para saber cuándo confiar, cuándo escalar y cuándo pedir ayuda.

Un buen gestor no tiene que saber hacer todo lo que hacen sus equipos, pero sí debe ser capaz de crear las condiciones para que lo hagan bien.

En definitiva, «Ser cocinero antes que fraile» puede darte ventaja… si entiendes que ya no estás en la cocina.
Tu nuevo rol exige otras habilidades, otro enfoque y, sobre todo, otra mentalidad y saber delegar. De lo contrario, te quedarás a medio camino: ni fraile ni cocinero. Y en ese punto, el proyecto se estanca. Y tu equipo… también.

  1. La frase «ser cocinero antes que fraile» es un dicho popular español de origen coloquial y no se atribuye a una persona concreta. Forma parte del refranero tradicional y se utiliza para expresar la idea de que antes de ocupar una posición de autoridad o dirección, es valioso haber pasado por las tareas más básicas o exigentes del oficio. ↩︎

1 comentario

  1. Pingback:🛠️ Delegar: el siguiente paso tras dejar la sartén – El Arte de Gestionar Proyectos

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