De exigir perfección a celebrar el desastre: El día que bajamos el listón al nivel del suelo

Robot con traje de oficina salta con indiferencia un listón colocado a ras del suelo sobre dos ladrillos, luciendo un badge que reza "Becario de Silicio". Al fondo izquierdo, una pizarra muestra el dibujo de un puente agrietado con la etiqueta "83% Estabilidad". En el suelo, periódicos con titulares "Alucinaciones Digitales" e "Informes Inventados". Un cartel junto al listón indica "Nuestro Umbral de Excelencia". A la derecha, un gestor se tapa la cara con las manos mientras dos compañeros observan incómodos al fondo.

¿Cuándo decidimos exactamente que un 17% de error era aceptable?
¿Cuándo normalizamos que una máquina se inventara datos con la misma
convicción con la que un becario defiende su primera presentación?
Los expertos en IA y el público general no están viendo la misma
herramienta: hay 50 puntos de diferencia entre lo que unos esperan
y lo que otros entienden. Este artículo no va de tecnofobia.
Va de no perder el norte profesional en un sector que ha confundido
«moderno» con «descuidado».