La responsabilidad que no puedes soltar

Mando intermedio en una oficina abierta, con la mano en la barbilla, mirando la pantalla del ordenador donde se ve un correo con un adjunto y el botón de enviar. La expresión refleja duda antes de delegar y enviar un trabajo que ha hecho su equipo.

Hay una incomodidad específica en delegar que los manuales de gestión no nombran bien: puedes pasar la tarea, pero no puedes pasar la exposición. Si el proyecto falla, el nombre que aparece en el organigrama es el tuyo. Este artículo no es una guía de delegación. Es un análisis de por qué la paradoja no desaparece aunque lleves años gestionando equipos, y qué distingue a los mandos que aprenden a vivir con ella de los que siguen reteniendo lo que deberían soltar.

🛠️ Delegar: el siguiente paso tras dejar la sartén

Delegar no es soltar trabajo, es soltar el ego. Si has dejado de “hacer” para empezar a “gestionar”, el siguiente paso es aprender a delegar con sentido. En este artículo te cuento cómo evitar los errores más comunes al delegar, qué enfoque adoptar y por qué hacerlo bien marca la diferencia entre liderar… o estorbar.