Siempre falta tiempo, nunca sobra trabajo
Hace seis meses conseguiste los recursos que pedías. Hoy vuelves a pedir más. No es mala suerte ni vaguedad del personal. Tiene un nombre: la Ley de Parkinson.
Hace seis meses conseguiste los recursos que pedías. Hoy vuelves a pedir más. No es mala suerte ni vaguedad del personal. Tiene un nombre: la Ley de Parkinson.
El debate sobre IA está reservado a ingenieros y reguladores. Mientras tanto, el administrativo, la enfermera, el autónomo y el periodista ya trabajan con sistemas que incorporan IA sin que nadie les haya explicado qué hace esa tecnología. Regular está bien. Lo que hace falta es mucha más formación. Un alegato sobre por qué la democracia depende de que la gente entienda cómo funciona la inteligencia artificial.
¿Cuándo decidimos exactamente que un 17% de error era aceptable?
¿Cuándo normalizamos que una máquina se inventara datos con la misma
convicción con la que un becario defiende su primera presentación?
Los expertos en IA y el público general no están viendo la misma
herramienta: hay 50 puntos de diferencia entre lo que unos esperan
y lo que otros entienden. Este artículo no va de tecnofobia.
Va de no perder el norte profesional en un sector que ha confundido
«moderno» con «descuidado».
Ser un buen profesional es condición necesaria para liderar bien. Pero no es suficiente. Cuatro arquetipos, cuatro formas de convertir la competencia en daño colateral.
Hay una reunión que todos hemos vivido. El proyecto se cancela, el presupuesto cae a la mitad, el ambiente es de funeral. Y el mando intermedio de turno abre el portátil, proyecta una diapositiva llena de flechas y dice: «según el algoritmo, lo más eficiente es…». Nadie le escucha. Todos miran al suelo. En ese momento, la sala no necesita un gráfico de rendimiento. Necesita a alguien que entienda el factor humano. La IA puede escribir tu informe, analizar tus datos y programar tu agenda. Lo que no puede hacer es que tu equipo confíe en ti cuando las cosas se tuercen. Eso, de momento, sigue siendo artesanía.
La IA ha llegado para cambiar el mundo del trabajo, pero ha tenido la delicadeza de empezar por las oficinas de los mismos ingenieros que la construyeron. Mientras tanto, el escayolista sigue siendo el escayolista. Ningún algoritmo te nivela un techo.
Manual de Mando Incompleto · El líder ciego Convocaste a todos los implicados. El orden del día era claro: validar el enfoque estratégico, alinear premisas y comprometer valor. Lo que viene siendo intentar que todo el mundo reme hacia el mismo lado usando palabras de escuela de negocios. Llevabas semanas preparando el terreno. Tenías los … Leer más
El martes pasado estuve en el Revolution Banking, en Madrid, en un panel sobre industrialización de la inteligencia artificial en banca. Tres ponentes, treinta minutos, Estadio Metropolitano de fondo y una pregunta que lleva años flotando en el ambiente sin que nadie le ponga nombre: ¿por qué muchos de los pilotos de IA nunca llegan … Leer más
El líder sol quema. El tóxico divide. El anestesiado congela. Y lo peor es que no hay incendio, no hay gritos. Solo una muerte lenta por falta de pulso.
Hay jefes que no gritan ni humillan. Solo gestionan incendios que ellos mismos provocan. El líder tóxico no firma el daño. Por eso es el más difícil de detectar.